días... 01-10-2007 GTM 1 @ 00:19
anniehall —últimamente he abandonado más prejuicios que en los siete años anteriores
Sueños.. 12-09-2007 GTM 1 @ 20:00
anniehall —Soñé que por la mañana me encontraba con un león en mi cocina, y que enseguida le tomaba cariño, pero que el animal, definitivamente, no cabía en mi piso. A mis cautelosas preguntas sobre sus intenciones me decía con firmeza que pensaba quedarse para siempre y comportarse tan dócilmente que no me causaría problemas. Tras un breve titubeo, la alegría de tener por amigo a un animal tan bonito, tan fuerte y tan leal, echaba por tierra todos mis recelos.
Me sentaba en el suelo, y me sentía en el colmo de la dicha.
Por la tarde, cuando volví a casa, naturalmente la cocina estaba vacía, aunque lo comprendí, quedé profundamente decepcionada.
... 10-09-2007 GTM 1 @ 10:06
anniehall —Una señora de condición humilde, cuya cara me era familiar, se sentó en la misma fila de asientos a bordo del tren, su cara se congela en una máscara de suspicacia y rechazo ante un chiste necio de su vecino. Jandro hace un comentario sobre la falta de humor de la mujer. Seguramente, el chiste y la ironía brotan del temor a lo trágico e inherente en el ser humano. Éste intenta minimizar los monstruos que lo circundan y, finalmente, los neutraliza convirtiéndolos en chiste.
No obstante, esta mujer tiene una actitud muy primaria ante la vida, una actitud que sencillamente no es compatible con el humor y la guasa. No ven qué gracia puede tener la anécdota del ciclista que intenta pasar entre los dos faros de un coche, o la del soldado que sigue en marcha después de que le hayan reventado la cabeza. El ciclista o el soldado podrían ser su marido o su hijo, por lo que el chiste pierde toda la pizca de gracia.
Sólo porque media humanidad monta guardia ante su cría con la seriedad de la bestia, la otra mitad puede entregarse a juegos más o menos superfluos, aunque sin duda, sumamente excitantes. Si no fuera así, la humanidad se habría extinguido hace muchísimo tiempo. Creo que debemos dar las gracias a mujer, que tan tenaz y ferozmente se niega a reírles los chistes a los hombres.
... 06-09-2007 GTM 1 @ 10:50
anniehall —Sin comerlo ni beberlo, me han ofrecido un puesto bien remunerado durante 15 días en la planta de traumatología. Probablemente no me costaría adaptarme; estuve por no aceptar porque me tocaría un jefe que se toma muy en serio su papel. En la librería era libre, nadie me daba instrucciones, y sé que me resultaría difícil subordinarme. No puedo afirmar que esa profesión me apasionase, pero era una actividad tranquila, limpia y, en ocasiones, incluso interesante. La biología o la medicina probablemente me habrían dado mayor satisfacción, pero ahora es tarde para cambiar las cosas. ¿Cuántos tienen acaso la suerte de encontrar una verdadera profesión? He ahí la cuestión…
septiembre 07 05-09-2007 GTM 1 @ 23:41
anniehall —Lo que a veces me desalienta hasta la exasperación es el hecho de que la tortura pueda transformar a los seres más excelsos y más sabios en aullantes piltrafas humanas ¿Acaso esto nos arroja una luz dudosa sobre el intelecto? Si bien parece que los mártires de cualquier credo han soportado los tormentos con una especie de arrobamiento, e incluso cantando, diría que tal arrobamiento invalida su mérito. Un individuo en éxtasis es un ser completamente asocial; probablemente, un desarrollo considerable del intelecto aminora incluso la capacidad de éxtasis.
Del mismo modo que es posible destruir la belleza física de una persona en cuestión de minutos, también es posible destruir su alma. Quien alguna vez haya llegado a un extremo de tormento físico en el que sería capaz de cometer cualquier delito para mitigar ese tormento, nunca volverá a ser la misma.
No es ni a la muerte ni a la soledad a lo que hay que temer; es el dolor; y sólo el dolor, el que despoja al ser humano de su dignidad. Incluso contemplar el dolor ajeno, aunque lo sufra nuestro ser más querido, nos llena de horror antes que de compasión.
Al contemplarlo, uno siente que está viendo algo prohibido, como lo es la destrucción de la imagen humana. De ahí la indiferencia de los médicos, para quienes la integridad de esa imagen hace tiempo que dejó de existir, y que mediante la inercia del alma (que también puede generarse artificialmente) se protegen del impacto que produce el verla destruida. Piénsese en la hosquedad de muchas matronas y enfermeras para con las personas que tienen a su cuidado, les reprochan, sin duda, de forma inconsciente aunque sin ambages, tener que ver su sufrimiento con sus propios ojos.
Sólo aquel que ha conocido el sufrimiento en carne propia es capaz de sentir compasión; pero incluso esa compasión corresponde en el fondo al cuerpo propio, con el que uno identifica el cuerpo del otro…
23 marzo 23-03-2007 GTM 1 @ 14:38
anniehall —Los días en [P]se me hacen más largos que de costumbre, quizá el volver a ver a [M] haya hecho que esté más animada con la oposición…Es curioso, hace unos años, a veces tenía la sensación de llevar una piedra en el pecho. Por entonces no sabía que a ese estado se le llama depresión. Sin embargo, la padecía con más frecuencia que hoy. La gente joven, por lo general, sufre más de lo que uno se imagina, y no comprendo como la mayoría de la gente que alcanza la edad adulta parece haberlo olvidado por completo.
21 marzo 21-03-2007 GTM 1 @ 10:25
anniehall —Hay pensamientos que no apunto por el temor supersticioso de que puedan cobrar forma y hacerse realidad.
20 marzo 20-03-2007 GTM 1 @ 15:14
anniehall —He leído una nueva novela. Me pregunto por la causa del malestar que ha despertado en mí y creo haber dado por fin con la pista. Todos los personajes de ésta y de la mayoría de las novelas que he leído recientemente actúan como si carecieran de sentido del honor. ¿Por qué nos parecen tan ridículos y tan de mal gusto los duelos que se libraban en siglos pasados? Quizá solamente para no tener que considerar de mal gusto el comportamiento que hoy en día adoptamos en estas cuestiones. Como reacción a un sentimiento de honor en efecto desorbitado, hemos descartado por completo el concepto mismo. No obstante, sigue ocurriendo que ciertas circunstancias y hechos nos hieren de tal modo que, a decir verdad, tendrían que hacernos reaccionar. El castigo, el homicidio y el suicidio serían reacciones naturales que, sin embargo, hoy en día juzgamos desmesuradas. Por lo tanto, tenemos que seguir viviendo como si nada hubiera sucedido, y la persona que permite que suceda sin defenderse pierde autoestima y se está anulando a sí misma. Ya no puede vivir, sólo vegetar. El malestar en el que vive el hombre moderno es la tragedia silenciosa de las pérdidas de honor no vengadas.
Hace tiempo, alguien me comentó que su primo de nueve años, oyendo decir a su maestro de catequesis que había que poner la otra mejilla, le replicó lo siguiente: “Prefiero devolver el golpe y quedar en paz con el otro”. Hay que ver lo bien que este niño captó que devolver el golpe no responde a una sed de venganza, sino al restablecimiento de un orden que fue violado con el primer golpe. Pasar por alto y no vengar las ofensas nunca ha generado otra cosa que resentimiento. Resentimiento en ambas partes, porque quien ofende sabe lo que se merece.
19 marzo 19-03-2007 GTM 1 @ 20:18
anniehall —
A veces sé que soy una persona que ha empezado a bailar en la cuerda floja sin haber aprendido a hacerlo. Naturalmente me caeré, y nadie, por más que quisiera, podría atraparme. Pero no hay nada más excitante que bailar en la cuerda floja siendo sólo un aficionado.
17 marzo 17-03-2007 GTM 1 @ 15:00
anniehall —Ayer fui al cine con [M]. A veces tengo la sensación de que los que están en la cúspide de la sociedad fueron doblegados ya en su infancia, y que después necesitan toda la energía que les ha quedado para poder siquiera seguir viviendo. Aquellos, sin embargo, que han conservado la plenitud de sus fuerzas hacen lo imposible por imprimirle a toda actividad el sello de la brutalidad. En un mundo en el que las únicas acciones dignas de mención son el robo, la violación y el asesinato, forzosamente tiene que prosperar la creencia equivocada de que la acción es de por sí algo bajo y execrable.

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